Martes, 19 De Septiembre De 2017
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Historia

HISTORIA BREVE DE LINYOLA

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Linyola se encuentra emplazada sobre una elevación desde donde se domina parte de la Plana d'Urgell. Probablemente el lugar ya fue habitado por los ilergetas y posteriormente por los romanos, quienes le pusieron el nombre de Liniola por el cultivo de lino, pero la villa tomó un verdadero relieve cuando el gobernador de LLeida, Ismail Ibn Musa, en el año 882 inició la reconstrucción y fortificación de distintos pueblos, entre ellos Linyola, que se convirtió en la capital de la comarca llamada Mascançà.
Durante el siglo XI, con el adelanto de las tropas cristianas, entre los años 1076-79, Linyola fue conquistada por el conde de Urgell Ermengol IV. A partir de ese momento y durante 30 años Linyola se convirtió en un baluarte de los cristianos hasta la caída de Balaguer, en 1105.
En los siglos XII y XIII el condado de Urgell será motivo de guerras internas, probablemente la más conocida fue la que inició la condesa Aurembiaix para recuperar el condado, ayudada por Jaime I, que conquistó Linyola el mes de agosto de 1228 y lo incorporó al condado de Barcelona. Terminada esta campaña, Jaume I concedía, el día 1 de noviembre de 1228, el permiso de hacer mercado los miércoles de cada semana y el privilegio a sus habitantes de ser libres de impuestos en todos los pueblos de la Corona de Aragón. Este privilegio sería confirmado por diferentes reyes, el último, Fernando el Católico, el 28 de agosto de 1506. El 1279 Pedro el Grande retornaba Linyola al condado de Urgell.
En el siglo XIV, Linyola prospera muy rápidamente, junto con todo el condado, pero la no aceptación del compromiso de Caspe por parte del último conde de Urgel, Jaume II el Desgraciado, hace que éste se revele contra Fernando I de Antequera, lo que conlleva la caída y fin del condado (1413). El rey dio Linyola como botín de guerra al noble Guerau Alemany de Cervelló. Los herederos de éste, se vendieron la villa a Cardona de Bellpuig.
Con los Cardona, sus descendientes fueron llamados popularmente duques de Sessa, se creó la Baronía de Linyola que haría que sus alcaldes tuviesen jurisdicción sobre los términos de Linyola, Ballestar, Almassó y la Cendrosa. Linyola estuvo bajo la jurisdicción de sus varones hasta mediados del siglo XIX.
Desconocemos cuando se inició la construcción de la iglesia parroquial, pero se cree que fue a principios del siglo XV. Es de estilo gótico, con algunos elementos románicos. El campanario fue construido por el famoso arquitecto Bartomeu Roig a finales del siglo XVI.
Desde mediados del siglo XVII hasta la mitad del siglo XVIII, Linyola sufrirá diferentes plagas, enfermedades y guerras que no la dejarán crecer ni rehacer; así tenemos la Guerra de los Segadores, 1640-1653, con la terrible peste de 1652, la plaga de la langosta que duró de 1687 a 1689, la guerra de Sucesión, de 1705-14, y las sequías de los años 171-20 y la más famosa, de 1747 a 1754, que obligó parte de los urgellenses a abandonar su comarca.
A partir de esta época comienza a aumentar el cultivo de cereales en la mayor parte del término y la villa comienza a mejorar económicamente. Esto se interrumpirá al inicio del siglo XIX, nuevamente por las guerras, primero por la guerra de la Independencia, 1808-14, y luego por la I Guerra Carlista, 1833-40.
A mediados del siglo XIX la burguesía catalana decide hacer realidad el sueño de generaciones de urgellenses, con la construcción del Canal de Urgell, que en 1862 comienza regar tierras de Urgell y que en 1864 regaba ya el término de Linyola. A partir de este momento la villa incrementa el número de habitantes y se llega a cultivar ya todo el término y finalmente la villa ya no puede vivir dentro de las murallas, por lo tanto las derriban, y también los portales: el del camino de Lleida, situado en la calle Major, el del camino de Bellpuig, situado en la calle Ramón y Cajal y el Portal del camino del Castell, que sitúan la plaza de la iglesia, en 1883
A partir de ese momento, siguiendo diferentes planes urbanísticos, la villa no dejará de ensancharse y rompe el aislamiento construyendo la carretera de Linyola hasta la estación de Mollerussa que se acabó el año 1890. Las escuelas municipales son del 1899, la traída de las aguas de 1899, la instalación de la lámpara eléctrica de 1900, la compra del actual Ayuntamiento a la familia Galceran en 1902 ... En 1915 se termina la carretera que une la villa con Bellcaire, en 1916 se forma el sindicato Agrícola y la Caixa Rural y la población supera los 2.000 habitantes. Pero todo este crecimiento se ve interrumpido por la Guerra Civil 1936-1939 y por una dura posguerra. A partir de la mitad de los años 50, se empieza a urbanizar el pueblo, lo que ya no dejarán de hacer todos los consistorios, que la han ido dotando de diferentes equipamientos y servicios. Así Linyola se ha convertido en las postrimerías del siglo XX, en una villa moderna y en la Paeria del Pla d'Urgell.

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